La ansiedad no siempre responde a un peligro inminente. Cada vez es más frecuente que las personas experimenten episodios de ansiedad en momentos de descanso o cuando una situación problemática ya está controlada.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad afectan a cerca del 4% de la población mundial. Si bien se trata de un mecanismo natural de supervivencia, el problema surge cuando el sistema nervioso permanece activado sin que exista una amenaza objetiva.
El psicólogo Sergio del Olmo Rodríguez, especialista consultado por el portal Harper's Bazaar, explica que este fenómeno se produce porque el cerebro aprende a mantenerse en estado de alerta. Tras etapas de estrés prolongado o sobrecarga emocional, el sistema nervioso puede quedar hiperactivado y reaccionar como si el riesgo continuara presente.
Los profesionales detallan que los síntomas pueden aparecer en pleno descanso y suelen generar mayor preocupación.
Las manifestaciones más habituales incluyen preocupación constante, dificultad para desconectar, palpitaciones, tensión muscular, cansancio físico o mental e irritabilidad.
Los especialistas advierten que el conflicto principal no siempre es la ansiedad en sí, sino la relación que la persona establece con ella. El intento por eliminar la sensación de inmediato genera más nerviosismo y lleva a prestar mayor atención a las señales corporales.
"Las personas con ansiedad suelen interpretar sensaciones normales como una señal de que algo va mal. Esta interpretación aumenta el miedo y activa todavía más el sistema nervioso", detalla el profesional.
Frente a este escenario, los expertos en salud mental recomiendan no alarmarse ante las reacciones físicas propias del descanso. El abordaje profesional busca modificar la interpretación de esas señales para evitar que el cerebro active nuevas respuestas de alerta.